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YAHSHÚA: EL EBED DE DIOS

YAHSHÚA EL EBED SUFRIENTE: El nombre YAHSHÚA pertenece al diccionario de Dios. Yahshúa es el gran nombre de salvación. Yah vien de Yahweh que es El raíz de Dios o del Ser y Shúa en hebreo es el grito que pronuncia libertad, redención o salvación. Yahshúa fue el nombre que el mensajero Gabriel le indicó a José y a María en Mateo 1:21 que le pusiera al niño en su registro judío de nacimiento. Todo lo que es Ser viene de Yah. La palabra Aleluyah es voz de jubilo que grita el Ser o alaba a Dios o a Yah.


Pablo en Filipenses 2:7,8 enseñó el estado de humillación de Yahshúa como el “Ebed” bajo subordinación al Padre en misión de redención. En ese estado Yahshúa se hizo obediente hasta la muerte de cruz. Bajo estado de subordinación es voluntad inferior a voluntad superior.


Su obediencia fue libre y voluntaria en Juan 10:18 y hebreos 10:5-10. Bajo estado de subordinación al final de los años de servicio, un esclavo prefería quedarse con el mismo amo antes de alcanzar su plena libertad, el amo entonces podía agujerearle la oreja con una lezna para que a todos fuese patente que se quedaba en aquella casa de por vida y a entera voluntad y hasta su muerte.


El pasaje del Siervo Sufriente es Isaías 52:13 y 53:12 donde el Siervo o el Ebed (Siervo) fue puesto en un honor muy alto, porque había sido quebrantado y sujeto a padecimientos, pero él Ebed, tras haberse sometido voluntariamente al destino misión que le fue marcado, vio el fruto de su aflicción y quedó satisfecho, V:11 y hebreos 12:2 testificó por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz.


Toda la iniciativa del Ebed sufriente fue del Padre como amo del siervo Yeshuah, dónde todos los actores de la crucifixión sirvieron a ese propósito como en hechos 2:23, 4:27,28. Ante la copa o el cáliz de su pena en sufrimiento, Yahshúa dijo “Si”, “Más no se haga mi voluntad, sino la tuya” Lucas 22:42 y en esa voluntad, todos los judíos y gentiles de la casa de Israel que en el primer siglo creyeron en el sufrimiento del Ebed de Dios fueron santificados, hebreos 10:10.


Los sufrimientos de Yahshúa estuvieron bajo su estado de humillación y debido a esto hay que verlos de plano general más que del particular de una cruz como en hebreos 2:17,18 dónde Yahshúa padece siendo tentado para socorrer a los sufridos de la casa de Israel. Yeshuah fue el Ebed de Dios sin pecado, hebreos 4:15. Yahshúa fue el Ebed sufrido para luego compadecer las debilidades de otros. Nadie puede compadecer si no está dispuesto a padecer con. El hecho es que, el pecado no dañó a Yahshúa, no le quitó ni un ápice de las tentaciones que sufrió.


Yahshúa en medio de sus sufrimientos fue oído, ¿En qué? En que cumplió el destino misión redentora que el Padre le asignó. El no se vio libre de la copa del dolor. El como Hijo (Ben) y (Ebed) de Dios aprendió experimentalmente obediencia en ese estado de humillación y subordinación hasta su muerte de cruz. Por obediencia experimental quedó perfeccionado o completo para ser glorificado. La palabra perfeccionado fue el indicativo de perfecto Ebed de Dios.


Los sufrimientos de Yahshúa como el Ebed de Dios comenzaron con las tentaciones que padeció en el desierto de Judea de parte de aquel adversario hombre o escriba principal de Israel, conocedor de la Toráh y tuvieron su culminación en la agonía del Getsemaní. Tuvo su gran oposición por parte de los fariseos que lo tentaron con aspectos de ley para verlo caer en desobediencia a la Halajáh o la ley, pero nunca nadie lo redarguyó de esas caídas antes la ley.


La pasión del Ebed: La pasión o agonía tocaron las tres áreas de la vida de Yahshúa: Su alma, su cuerpo y aun su espíritu. La palabra agonía significó lucha mental interna. La tortura fue para su cuerpo, pero allí no hubo lucha, porque la decisión de sufrir en carne ya había sido tomada en el huerto. Mateo 26:37 dice que comenzó a entristecerse o apenarse del griego “Lypéisthai” y a angustiarse en gran manera del griego “Ademonéin” que es descorazonarse por completo, y luego dice “Mi alma está triste hasta la muerte de cruz” que griego “Perílypos” es decir, rodeada de tristeza por todas partes de una tristeza mortal. En Marcos 14:33 leemos que se usa el verbo griego “Ekthambéisthai” para indicar atónito de espanto. Fue una pasión con intensidad. Lucas 22:44 hablando de su sudor como grandes gotas de sangre o cuajarones de sangre del griego “Thrombói” se refirió al sudor no antes sino después de la llegada del Ángel para confortar a Yeshuah. Este sudor fue el efecto de una tremenda reacción, por la que la sangre se había retirado al corazón como ocurre en experiencias de pavor, dónde se agudiza el clímax de la agonía. El Ángel vino a consolarlo.


La flagelación del Ebed: Se unieron la flagelación con puntos o pinchos metálicos, la coronación de espinas, los 39 azotes, los insultos y acusaciones de blasfemo ante el tribunal religioso judío y el político de Pilato y la soldad cuando fue alzado en el árbol de la cruz, totalmente solo y desprovisto de todo. El Ebed de Dios había sido hecho pecado, 2 Corintios 5:21 y el sanedrín judío decía que pagó su merecido. Todo este sufrimiento del Ebed de Dios fue para producir el efecto de Apocalipsis 7:13,14 los salidos de la gran tribulación habían lavados sus ropas en la sangre del Cordero, luego, vino el tormento de la crucifixión. Clavos fueron hincados en el arranque de la muñeca y de la planta del pie, pare ser retenido por la muralla que formaban los huesos del carpo y del tarso.


El tormento almático del Ebed: El primero fue el de exhalar el Dios mío, ¿Revélame el propósito de tu desamparo? ¿Para qué me desamparaste? Fue su alma la que vivió esa soledad. Su grito fue dicho con propósito ¿Para qué? “Propósito” que en Marcos 15:34 el griego usa “Eis ti” que significó ¿Para qué? No el ¿Por qué? El grito de Yeshuah no fue para pedirle al padre una explicación sino una demanda de propósito, porque recordemos que el Ebed de Dios no es un rebelde es un salvador.


El otro grito del alma es el ¡Tengo sed! En el campo físico el Ebed estaba deshidratado por la rápida hemorragia. Cuando el centurión le dio de ver no la aceptó porque era amarga que tenía el elemento anestesiador. El grito de desamparo como el de la sed tuvieron un carácter sustitutorio no cuantitativo sino cualitativo.


La profecía de la horadación del Ebed: El Salmo Davídico 22.16 en precognición anunció del Ebed que horadarían sus manos y sus pies y en el Salmo 34:20 no sería quebrantado ninguno de sus huesos y fue cumplido en Juan 19:36.


El argumento fue que unos años antes de la crucifixión del Ebed el imperio romano les había quitado a los líderes judíos la facultad de ejecutar la pena capital, Juan 18:31,32 y esa pena no era la crucifixión sino la lapidación, con lo que la profecía del Salmo Davídico la de “No quebrar ningún huesos al Ebed” habría quedado sin cumplimiento. De hecho, los romanos ignoraban el salmo de David sobre la horadación.


El énfasis de la cruz del Ebed: Pablo enfatizó en 1 Corintios 1:17,18,23 – 2:2 y en Filipenses 2:8 que el Ebed de Dios se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz. La palabra cruz es del griego “Stauros” que significa “Un árbol estaca”. Entre los griegos se usó el Stauros como un palo vertical como base de una casa erigida en un lago. Todo lo que sostenía a la casa era el Stauros, por eso, indicó base o fundamento. Más tarde los griegos usaron el Stauros como el instrumento para una ejecución capital. El Stauros fue el poste que cargaba o sostenía el peso. La palabra Stauros viene del vocablo “Histemi” que significa “Erigir o estar de pie”. Las mujeres griegas cuando tenían relaciones sexuales con los hombres, le llamaron al “Pene” erecto el Stauros del hombre.


Al palo vertical se le llamó “Patibulum” y años después se le añadió el “Estípite” o el travesaño para las manos al ejecutar al reo en la cruz. Leemos en Deuteronomio 21:23 sobre un “Madero” pero aquí no se refería a una crucifixión, sino a la ignominia añadida a un criminal de la época a quién se colgaba el un madero para el escarnio y/o vergüenza tras haberlo lapidado, para que, la zona no quedara contaminada con ese cuerpo colgado hasta el momento en que el cadáver recibiese sepultura, lo cual debía ajarse antes de la puesta del sol tipo 6 pm.


Hubo dos clases de cruces: la cruz del madero física dónde colgaron el cuerpo del Ebed y la cruz de Cristo dónde Dios colgó o cargó el pecado adánico de la humanidad, 1 Pedro 2:24.

La cruz fue el signo de la contradicción: a la luz reveladora de Efesios 2:16 y de Colosenses 2:14 la cruz fue una contradicción, ¿Por qué? Porque es un cruce de voluntades. Todo lo que es cruzado es contradicho y borrado. El cruce de palabras viene de cruz. Cruzamos palabras o frases que queremos borrar. La Toráh es una indicación de la voluntad del Eterno y es nuestra línea, o palo vertical que viene de arriba abajo. El pecado adánico fue el palo horizontal con que la voluntad de Adán cruzó a la voluntad de Dios, intentándola borrarla para que ella predominara.


Cuando Cristo vino, ¿Qué hizo? Hizo el punto centro de la cruz, ¿Por qué? Porque en ese punto centro unió por mediación perfecta a la voluntad divina con la voluntad humana. Ese punto centro fue el corazón de esa cruz. El punto centro llamado Cristo hizo retornar al hombre a Dios en una abierta y directa comunión con él. Todo judío y gentil del primer siglo de la casa de Israel que creyó en Cristo, vino a ese punto centro de la cruz y fue justiciado ante su juez. Como el hombre fue débil, Cristo en su oficio de sumo sacerdote siendo danto, inocente, sin mancha y apartado de los pecadores y e sublime de los cielos, hebreos 7:26 mató a la muerte muriendo, 1 Corintios 15:54,56, y así borró la contradicción al abrir sus brazos abrogó la contradicción que la voluntad adánica pecadora había superpuesto sobre la voluntad del Eterno.


La muerte y sepultura del Ebed: la Fe Consumada de los hombres Plenos se funda en la confesión y profesión de que Yahshúa a el Ebed o Siervo Sufriente de Isaías 53:12,13 es el Cristo de Dios de Lucas 9:20, y es el Hijo del Dios viviente de Mateo 16:16, Hechos 4:12, 1 Corintios 3:11, se asienta en el hecho histórico de que el Ebed sufriente ¡Resucitó! Conforme a la fidelidad de las Escrituras de 1 Corintios 15.


¿Murió el Ebed a causa de una crucifixión? Estuvo en la Prognosis del Eterno que el Cordero destinado desde el principio, 1 Pedro 1:19-21, viniera en la plenitud de los tiempos para redimir, Gálatas 4;4,5.


El Ebed sufriente no murió a causa de una crucifixión, él murió a causa del pecado conforme a Romanos 8:3, por lo tanto, no murió como un “Mártir” sino como un redentor a causa del pecado. Yahshúa en Mateo 27:50 despidió su espíritu y se lo encomendó al Padre y esto indicó la voluntariedad de su muerte. Según Juan 19:30 los hombres cuando mueren tras entregar el espíritu, inclinan la cabeza, en cambio, el Ebed de Dios inclinó de antemano la cabeza, como dándole permiso al Thanatos o Muerte para que hiciere presa de él y luego entregó el espíritu. Marcos 15:37 y Lucas 23:46 usaron el verbo griego “Exépneusen” que es expirar o dejar de ser.


El tema central de las epístolas paulinas fue la muerte, la sepultura y la resurrección del Ebed de Dios, como en Romanos 5:6,8,10 – 14:9,15, 1 Corintios 8:11 – 15:3- 2 Corintios 5:14- Gálatas 2:21 –Colosenses 2:20 -1 Tesalonicenses 4:14 4 – 5:10 -2 Timoteo 2:11 y Apocalipsis 1:18 -5:6. Fue profetizado por Isaías 53:8 que el Ebed sufriente no dejaría descendencia física, pero el V:10 dice que vería su linaje espiritual y resucitaría en la expresión “viviría por largos días” que fueron 40 días y subió al cielo de Dios.


¿Le era necesario al Ebed morir en una cruz? Sí, por dos razones: (1) Porque la muerte del Ebed tenía un carácter de tipo judicial y sustitutorio y debía ser cortado de la tierra de los vivientes de forma que pagara como si fuera un criminal (Sin serlo) a sanción debida aplicada por la justicia al pecado adánico. El pecado ajeno obligó a la muerte del Ebed de Dios. La muerte física fue el último gran efecto de la muerte espiritual, Romanos 5:12. Como el Ebed había cargado con el pecado, 2 Corintios 5:21, debía morir como un criminal (Siendo inocente). (2) La muerte del Ebed la exigía el sacrificio expiatorio por el pecado adánico de las dos humanidades que fueron desde Adán a Noé y de Noé a Cristo.


Nosotros, somos la tercera y última humanidad de Cristo al Dios todo y en todos (1 Corintios 15:28) reinando y disfrutando Plenitud. El sacrificio expiatorio demandó hacer una propiciación o como se dice en griego un “Hilasmós” 1 Juan 2:2 por los pecados, por eso, el sacrificio del Ebed tuvo carácter de holocausto, de ahí que según hebreos 13:11-13 el Ebed murió fuera de la puerta de Jerusalén. El cuerpo del Ebed no fue quemado fuera de la puerta, ¿En qué sentido fue un holocausto, ya que el termino implica quemar? En el sentido de que su sangre fue derramada. La sangre del Ebed fue el vehículo y el símbolo de la vida. Al entregar su vida, entregó su vida. Si no hubiese entregado su sangre su sacrificio no hubiera sido perfecto. Así concretamos un resumen simple de Yahshúa el Ebed de Dios.


Este documento pertenece a la *Universidad Reino* Prohibida la copia electrónica, escrita, digital, sin una debida certificación y permiso del Ebed: Dr. Rey Estrada (Derechos reservados). Solo si lo usas para enseñar y predicar con el mismo título, contenido y autor, eres libre de compartirlo. Estudia con nosotros la Universidad Reino 1 - https://www.reyestrada.com/universidadreino-1




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