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CONOZCA LAS DOS CLASES DE SALVACIÓN

 CAPÍTULO II: ESCRITURA Y BIBLIA

Sección 3: Las Dos Clases de Salvación: Salvación por Gracia:


Conocemos que, el nombre de las dos salvaciones del nuevo testamento es Yahshúa que en hebreo significa “Yah es El, Ser o Dios y Shúa es Salvar o Salvación o Salvador. Un nombre es un carácter y un carácter es una personalidad. Yahshúa es Gracia y es Ira. "El que tiene al Hijo tiene la Vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él" (Juan 3:36). Quién tiene Gracia, lo tiene a él. Quién lo rehúsa también lo tiene a él, pero en Ira. Fisio geográficamente (Jerusalén) fue el escenario de Yahshúa en Gracia y Yahshúa en Ira e Israel fue la casa grande de las dos clases de vasos de Yahshúa: los vasos de honra o de misericordia para gloria y los vasos de deshonra o de ira para destrucción (Romanos 9:21-23). 


En el campo ontológico un nombre pertenece a un Ser vivo humano o animal. Un nombre con esta característica y contenido ulterior es el Mashiahj de Dios. Hubo en la biblia “Mashiahjs” libertadores de opresiones y esclavitudes de tipo humano como Moisés, Gedeón, Josué, pero ningún fue el esperado Mashiahj de arriba, del cielo o de Dios. 


Conocemos que, cuando Dios envío a su hijo Yahshúa a operar las dos salvaciones, él vino en forma de Cordero para redimir (Juan 1:29) y en forma de serpiente (Jua 3:14) para sanar. Cordero y Serpiente fueron dos símiles usados para afirmar la redención y/o sanidad de la lepra funesta del pecado. Romanos 8:3 dice que Dios envío a Su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne. Dónde hubo pecado fue necesario la presencia del Hamashiahj. Sin Hamashiahj no hubo liberación del pecado. Cuando Yahshúa vino a quitar de en medio el pecado, todos los bendecidos, escogidos y predestinados de Efesios 1:3-6 estuvimos en el Cordero y en la Serpiente para redimirnos y para sanarnos ulteriormente del pecado. Al estar en el Hamashiahj no estamos bajo pecado, sino bajo su gracia, aceptación y/o justificación.


El Hamashiahj, entró en este mundo hace dos mil años, con dos clases de salvación: la salvación por la gracia de Efesios 2:8,9 “Por Gracia sois Salvos” y la salvación de la ira venidera de 1 Tesalonicenses 1:10 “Quién nos libra de la ira venidera”. La primera fue una salvación de tipo espiritual (Pecado) y la segunda fue una salvación de tipo físico (Ira de la justicia retributiva de Dios sobre Israel). En la primera salvación el Hamashiahj vino físicamente con relación al pecado de hebreos 9:26 y en la segunda salvación el Hamashiahj vino sin relación al pecado, pero si al juicio de hebreos 9:27 y a la gloria de los fieles que en el N/T lo esperaban de hebreos 9:28 en el cumplimiento de su oficio sumo sacerdotal. En Su primera venida para salvación del pecado, el Hamashiahj vino en Su Parousía o presencia física y/o visible en el año 30 al 33 ½ . En Su segunda aparición para salvación de la ira, el Hamashiahj vino en Su Eleusía y no vino físicamente a Jerusalén en el año 70 D.C.


El Hamashiahj según Lucas 12:49-53 Yahshúa vino a traer “Disensión” entre el hombre de Fe y el hombre incrédulo de una familia. Su nombre dividiría al padre contra el hijo, al hijo contra el padre, a la madre contra la hija, a la hija contra la madre, a la suegra contra su nuera y a la nuera contra su suegra. Yahshúa sería esa palabra o espada de doble filo para cortar en dos y sería como el aventador para separar el trigo de la cizaña de la casa de Israel.

Estaba profetizado en Malaquías 4:1-6 que vendría el día ardiente como un horno y todos los soberbios serían estopa y en aquel día los abrasaría el fuego del juicio y no les dejaría ni raíz ni rama. Mas a los temerosos de su nombre “Yo Soy” les nacería el Sol de justicia (Cristo) y en sus alas les traería salvación. Cuando Cristo vino en el I Siglo, vino con el nombre de salvación y con el nombre de juicio a Israel, ¿Para quién sería o fue nombre de salvación, redención, rescate, y liberación? Para todos aquellos que según Hechos 13:48 fueron “Ordenados” para vida eterna. Juan 1:9 dice que la “Luz verdadera” (Cristo) vino para alumbrar a todo hombre y a lo suyo “Salvar” vino, y los suyos (Pueblo judío) no le recibió. Yahshúa nació judío para los judíos (Gálatas 4:4). Mas a todos los judíos y gentiles de la casa de Israel que le recibió y al que creyón en su nombre, le dio potestad de ser hecho “Hijo de Dios” (Juan 1:12). Yahshúa según Hechos 4:11,12 dice que este Yahshúa, vino a ser cabeza del ángulo, es decir el que une a los dos lados (judíos y gentiles) en uno solo y en ningún otro hubo salvación, porque Dios no envío a otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que el judío y el gentil pudiera ser salvo. Los hechos “Hijos de Dios” fueron engendrados por voluntad de Dios (Juan 1:13).


Conocemos que, desde Moisés en Deuteronomio 18 se dijo que Dios levantaría profeta de entre los hijos de Israel y a él Israel debió oír y toda alma que no oyó al profeta Yahshúa el Cristo de Dios fue desarraigada del pueblo. Juan 1:31-36 dice que el de “Arriba” vino del cielo sobre todos y el que creyó en el Hijo tuvo vida eterna; pero el que rehusó creer en él, no vio la vida, sino que la ira de Dios vino sobre él. Juan 5:21-24 dice que el Padre levantó a los muertos y les dio vida, y así el Hijo al que quiso le dio vida, el que no honró (De la casa de Israel) al Hijo, no honró al Padre que le envío. El que oyó su palabra, y creyó tuvo vida eterna y no vino a condenación, y Dios lo pasó de muerte a vida. En el (5:39) Yahshúa les dijo a los judíos que escudriñarán las Escrituras porque ellas dieron testimonio de él y en ella se encontraba la vida eterna. Y no quisieron venir a Cristo para tener vida. En Juan 6:44 Yahshúa dijo “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envío no le trajere”. En Juan 8:23,24 Yahshúa les dijo a los judíos. Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Vosotros no creéis que Yo Soy, en vuestros pecados moriréis. En Juan 11:52 Yahshúa dijo que él vino a congregar en Uno a los hijos de Dios que estaban dispersos. Estaba profetizado en Ezequiel 37:16-19 que, de dos palos de la casa de Israel, Dios los haría uno “Júntalos luego el uno con el otro, para sean uno solo, y serán uno solo en tu mano” y su cumplimiento se dio en Efesios 2:18 “Porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.


Conocemos que, desde que el pecado entró en el mundo por Adán (Romanos 5:12), los judíos y gentiles, estaban todos bajo pecado (Romanos 3:9) y el hombre judío y gentil, a todos ellos, la ley les aumentó la conciencia del pecado, (3:20) y tenían encima el gran peso de las seis (6) clases de maldiciones: (1) la maldición del pecado, (2) la maldición de la muerte, (3) la maldición del diablo, (4) la maldición del juicio, (5) la maldición de la ley, (6) la maldición de la condenación. El gran escenario del mundo era este. Cuando Dios envío a Su Hijo, todos estaban bajo maldición y esclavitud (Gálatas 4:4-7), no había justo a sus ojos, ni uno solo, no había ningún entendido de las cosas espirituales, no había nadie buscando a Dios, todos estaban desviados, todos eran inútiles, no había ni siquiera uno bueno, no había temor de Dios delante de sus ojos, ninguno conoció camino de paz (Romanos 3:10-12) y le añadimos a Romanos 5:10 que todos eran enemigos de Dios, la pregunta es ¿Quién era salvo en este escenario? ¿Quién merecía el amor de Dios? ¿Quién era apto para recibir redención y perdón de sus pecados? Nadie para no decir ninguno. Todos merecían la muerte definitiva que es la eterna. Y todo el mundo quedó bajo el juicio de Dios, (3:19) y en conclusión, todos estaban destituidos de la gloria de Dios, (3:23). Ante ese escenario, Dios fue el artesano o el alfarero de Romanos 9:16-24 e hizo vasos de honra y vasos de deshonra, y ¿Quién pudo altercar con Dios? ¿Quién pudo resistir a Su voluntad? Quién pudo decir, ¿Por qué me has hecho de deshonra o de honra? Hizo pues, a los vasos de ira preparados para destrucción y a los vasos de misericordia, preparados para gloria. Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, ya a la no amada, amada, para ser llamados “Hijos del Dios viviente”. ¿Y qué, si Dios quiso y de hecho mostró en el I Siglo, su Ira e hizo notorio su poder, ¿soportando con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción?


Conocemos que, la “Palabra de Fe” entró en ese fúnebre escenario de todos los constituidos pecadores y dignos de destrucción, y el que confesó con su Fe hablando que Yahshúa el Cristo fue su Adón o Señor, lo creyó para salvación por gracia. Romanos 10:12 dice que no hubo diferencia alguna entre judío y griego y Yahshúa fue Señor de todos, pero ¿De cuáles todos? De todos los que en el I Siglo le invocaron su nombre de Salvación para Salvación, y entraron a formar parte del Remanente escogido por gracia de Romanos 11:5 y aquellos habiendo oído el evangelio de la salvación y creído, fueron sellados con el Espíritu Santo (Efesios 1:13). Esta decisión por Cristo fue lo que afirmó que quién oyó y creyó tuvo vida, porque fue aquel bendecido, escogido y predestinado para vida desde antes de la fundación del mundo (Efesios 1:3-6).


Conocemos que, Cristo al ver ese escenario de muerte, subió a la cruz y sabiendo que todo estaba concluido, y el tiempo de la salvación o redención había llegado, dijo “Consumado Es” (Juan 19:30). En ese consumado, Cristo, eliminó las seis clases de maldiciones: Respecto al pecado, lo quitó de en medio en hebreo 9:26, respecto a la muerte, la destruyó en hebreo 2:24a, respecto al diablo lo destruyó en hebreos 2:24b), respecto al juicio en Juan 16:11 todo fue juzgado, respecto a la maldición de la ley en Romanos 10:4 Cristo le dio fin, respecto a la condenación en Romanos 8:1 ninguna hay para el que está en Cristo. ¿Quién subfruto de estas terminaciones? Aquel que invocó y creyó, aquel que creyó porque oyó y aquel que oyó lo que se le predicó. Mas no todos obedecieron al evangelio (Romanos 10:16).


Conocemos que, todos ya eran salvos por gracia por medio de la Fe en Cristo (Efesios 2:8,9), ahora, a aquellos bendecidos, escogidos y predestinados les faltaba la vivencia de la “Segunda Clase de Salvación” cuál fuera la de 1 Tesalonicenses 1:10 “Y esperar al Hijo de los cielos, quién nos libra de la Ira venidera”, ¿Qué era? (Continua el Tema abriendo este link "Salvación de la Ira Venidera". Somos Reino. 


*Este documento pertenece a la Universidad Reino Prohibida la copia electrónica, escrita, digital, sin una debida certificación y permiso del Ebed: Dr. Rey Estrada. Solo si lo usas para enseñar y predicar con el mismo título, contenido y autor, eres libre de compartirlo. Estudia con nosotros la Universidad Reino 1 - https://www.reyestrada.com/universidadreino-1




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